Creía en el
peso de las cosas.
Quiso calcular
el peso de la
ley
y robó un banco.
Quince años
de condena:
comprobó el peso de la
libertad
y el de la culpa.
Lo atormentaba
el peso de la
existencia.
Hacía terapia con Hamlet.
Se desnudó en una farmacia
para pesar su sombra.
Volvió a prisión.
Escribió un libro
bajo el título Fracaso.
No vendió ni uno.
Ante el peso de la eternidad
puso su dinero a plazo fijo.
Murió una tarde,
cuando al fin
pesó su destino.