Tus ojos parecen mirarme
más allá de las palabras que digo,
deslizándose hacia los rincones
que, sin lograrlo, intento ocultar.
Uno por uno aclaras mis silencios,
dejándome por completo al descubierto,
leyendo en mi alma toda la verdad
de cuánto anhelo estar en tus brazos.
Me miras como si ya conocieras
cada secreto escrito en mi rostro;
te acercas y me cortas la respiración,
es obvio que no necesitas que hable.
Puedes leer cómo me inquieto,
sentir el pulso suave y desesperado
que nace y renace en mi pecho
solo por la forma en que me miras.
Tus ojos parecen desnudarme,
comprendiendo con exacta claridad
lo que mi boca quiere de la tuya...
y la verdad es que lo deseo.
Quiero que me sigas mirando
con tu mirada frágil y seductora
hasta que mi ruego silencioso
pueda hacer lo que mis ojos ansían…