Tatarido

LA CALMA DE TU VOZ

Ayer hablé contigo.
Ayer disfruté de una charla tan amena
que las horas transcurrieron sin darme cuenta.

No sabes el gusto que me dio escuchar tu voz,
esa voz profunda, serena y acogedora
que invita a quedarse un rato más.

Me gusta cómo me hablas,
la calma que transmites
y la sensibilidad que asoma en cada palabra.

No te conozco en persona,
pero hay algo en ti que me cautiva,
algo que apacigua mis pensamientos
y me deja una agradable sensación de tranquilidad.

Y sin pensarlo,
nos quedamos conversando casi tres horas,
como si el tiempo hubiera decidido
pasar más despacio para nosotros.