¿De qué sirve darlo todo,
ir más allá de lo que soy,
si solo valgo cuando sirvo
y soy rentable para el hoy?
¿De qué sirve amar sin medida,
entregarse sin condición,
si al reclamar por el desprecio
termino siendo el culpable del dolor?
Hoy sé muy bien para qué sirve:
para vivir en soledad, pero en paz,
sin rogar ni arrastrarme por cariño,
sin mendigar amor jamás.
Porque a veces alejarse
no es rendirse ni perder,
es recuperar la dignidad
y volver a ser quien siempre fui.
G3