Si te alejaras,
partiría la estrella que habita en tus ojos;
tu túnica guardaría la caracola y el recuerdo.
Si te alejaras,
la palabra enredada se tornaría torpe;
en su naufragio, moriría la razón.
Tu piel de olivo se perdería;
en el silencio no sabría nombrarte:
si como agua o como luna.
Lastimaría tu ausencia, quemaría el aliento.
Por ti me quedaría en la rama de otoño
donde, más tarde, brotarías en flor.
Si te alejaras,
la mañana sería fría, el aire doliente.
Se consumiría mi barco
como un árbol que se hunde.
Me quebraría tu lejanía, me dolería el alma.
Al encontrarte,
besaría tu boca infinita.
¿Acaso tú también me besarías?