Salva Carrión

Duende viento de los velos

 

 

Duende viento de los velos

que por el campo de noche

va enredando tus cabellos

con un silencio de monte.

 

Tengo celos de la brisa,

alondra de vidrio y sombra,

que te roza las mejillas

mientras el río te nombra.

 

Tu vestido es un olivo

de lino temprano y esencia,

que guarda tu cuerpo vivo

en la yerba de inocencia.

 

Y tu risa de granada,

fruto de rojo encendido,

va sembrando por la senda

un reguero de gemido.

 

Miro tu andar de azucena,

tu hechura de miel y cobre

y envidio el lienzo de luna

cuando de noche te cubre.

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