Juan Antonio Quiroga

Dolor

Deja ya de lamer la miel aciaga

del hálito marchito del ocaso.

Rescata tu rubor que ya se apaga

y encuentra la canción en el retazo

 

Deja ya de mecerte en el regazo

del canto que retuerce las heridas

extirpa el suave arrullo de su lazo

y convoca a las musas forajidas.

 

Deja al verso brotar de su simiente

que sacuda tus ramas en su abrazo.

Despunta alborada, libre e insolente

que cálida recorra tu espinazo.