Manu Monthzuma

A DAFNE.

 

De Apolo, Dafne en lágrimas huía,

Tropiezo por tropiezo vagando iba,

La bella, que antes sin prisas andaba,

Delante de la misma luz corría.

 

Bajo sombra que, sin dudar, temía,

Refugiaba su belleza intensiva,

Su hermosa figura, siguiendo viva,

Entre grandes árboles se perdía.

 

Cómo puedes, doncella exuberante,

Dejar el amor e irte desdichada,

Por qué abandonas un querer gigante.

 

Oh, que lágrimas de Dafne hechizada,

Oh, que lamento triste de un amante,

Miró en Apolo su glauca mirada.

 

AUTOR: Eugenio Eliseo de Gracia.