Este poema está inspirado en una carta…
syglesias
Presenta
Del ciclo de la vida en Parejas…
“Este poema, está basado en hechos reales de mi vida. “
Por amarte, así, la carta que lloró entre las manos - De la vida:
“A veces, la vida dice, hay amores que no mueren:
Solo aprenden a llorar en silencio,
Mientras el corazón sigue escribiendo su nombre.”
Escribí tu nombre con tinta de despedida,
En una carta que nunca pudo ser leída,
Porque el dolor me dobló la mano herida,
Cada palabra fue un pedazo de mi vida,
Un suspiro que la noche había escondido,
Un recuerdo que el alma no ha olvidado,
Te escribí que aún guardo tu voz dormida,
Que el eco de tus besos me acompaña en la herida,
Y que, sin ti, mi mundo está partido,
Dije que el tiempo no ha curado esta caída,
Que tus pasos siguen vivos en mi vida,
Aunque ya no camines a mi lado,
Le conté de las noches sin salida,
Cuando la Luna me encuentra sin brillo y sin medida,
Buscando en la almohada lo que has dejado,
Te confesé que intenté ser otra vida,
Que sonreí por fuera, pero por dentro estaba herido,
Disimulando un amor mal correspondido,
Que volví a los lugares de la despedida,
Donde el viento aún guarda nuestra despedida,
Y encontré tu ausencia en cada rincón callado,
Escribí que te amo, aunque sea una mentira,
Porque amarte así me destruye y me alimenta,
Como una vela que se consume en el pasado,
Que perdoné tus silencios y tu partida,
Mas no he podido perdonar a esta vida,
Por habernos enseñado a amar de esta manera,
La carta temblaba entre mis manos rendidas,
Mojada por las lágrimas caídas,
Como si supiera que nunca sería enviada,
La leí una vez, dos veces, mil veces herido,
Y en cada línea reviví la herida,
De un amor que el destino dejó a un lado,
No te pido que vuelvas, ni que cambies mi vida,
Solo que sepas que esta alma herida,
Te llevó en sus labios, aun cuando estabas lejos,
Porque hay cartas que nacen de una despedida,
Hay amores que se quedan en la herida,
Y hay lágrimas que escriben lo que el pecho ha callado,
Hoy dejo esta carta sobre la mesa fría,
Junto al poema que aún te pertenecía
Y al idioma que lloramos entre las manos,
Tres testigos de un mismo amor perdido,
Tres ciclos de una vida que ha sufrido,
Por amarte, así, incluso cuando ya no estás a mi lado,
Y si el viento algún día la encuentra,
Que sepa que fue escrita con el alma entera,
Por quien aprendió a amarte en la distancia,
Porque amarte fue mi más bella condena,
Mi invierno eterno, mi más dulce pena,
Y esta carta, el último adiós de mi esperanza.
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Sergio Yglesias García
Caracas, 31/10/2026 12:30 AM