En la cueva que Cerbero
defiende con tres cabezas,
la vida ya no es la vida,
el tiempo ya no es el tiempo.
Cuando Caronte me lleve
a la cueva del sabueso,
no entraré si no estoy vivo,
sólo muerto estaré dentro.
¿Permitirá el fiero perro,
cuando los poetas lleguen,
que entren con poemas blancos
en la oscuridad del Hades?
¿Se escucharán en la cueva
rumores de poesía
reclamando luz del día
con decisión y con fuerza?
Yo no daré al can maldito
ni mi cuerpo ni mi alma;
yo iré con mi poesía
donde al destino le plazca.
JOSE ANTONIO GARCIA CALVO