NOCTURNO 9
¡Nadie duerme en esta noche, nadie!
Las sábanas se tiñen de pensamientos,
se tejen cual telarañas sobre el ramaje de los árboles
mientras la luna fragmentada padece en el cielo
y las estrellas se esconden en la agonía de la niebla.
El lugar parece tranquilo,
como si descansara sobre la serenidad de la existencia.
«Somos un viaje en este mundo», decíamos,
pero la felicidad perece
cuando la mentira invade el corazón.
Nos hemos vuelto masoquistas,
le escuchamos decir a la vida.
Pero nosotros somos inmortales
que anhelan lo que no pueden tener;
pretendemos hallar la verdad en la luz
sin notar que su exceso nos ciega,
nos acostumbramos al credo del día
creyendo que lo claro es siempre bueno.
Mejor tomémonos de las manos,
aceptemos que fuimos engañados.
Y si no podemos dormir, no importa, despertemos,
que juntos nos volveremos robles.
Ya no trasnochemos nuestras heridas,
no creamos en el teatro de la luz,
busquemos sanarnos los unos a los otros.
Seamos astros vivos en el seno de la noche,
unidos, anclados a este mundo que llamamos vida.
Observaremos la carcajada del amanecer traer sus peligrosas ilusiones,
y cuando ocurra, aprenderemos a navegar su tormenta
sin miedo a naufragar, porque aún estamos vivos.
Y aunque en esta madrugada parezca que morimos,
todavía respiramos el aire denso de los que resisten.
Si no podemos dormir, mantengámonos despiertos;
aceptemos que a veces no se tiene lo que se quiere,
porque no hay nada más doloroso que sangrar con nuestras propias espinas.
Más bien seamos cómplices noctámbulos
bajo el amparo de esta noche.
Resguardémonos en sus sabias sombras,
refugiémonos en el sueño profundo
que trae consigo el recuerdo.
Anhelemos un despertar sin velos,
donde hallemos una vida verdadera
para empezar una nueva historia.
Porque habrá quienes viven bajo el sol y son oscuridad,
pero nosotros somos luciérnagas
que brillamos en lo incierto de la noche;
llevamos dentro una luz propia,
y eso nos convierte en estrellas.
Jaybert Jurlian Escalona
@jaybertjurlian