Las horas que pasé contigo, querido,
son como un collar de perlas para mí.
Las cuento una a una:
mi rosario… mi rosario.
Cada hora, una perla; cada perla, una oración
para calmar un corazón abatido por la ausencia.
Paso cada cuenta hasta el final,
donde cuelga una cruz.
¡Oh, la memoria, que bendice y abrasa!
¡Oh, la ganancia inútil y la pérdida amarga!
Beso cada cuenta y al final intento aprender
a besar también la cruz, querido:
a besar también la cruz.
Autores: Ethelbert Nevin, Robert Cameron Rogers.
Tengo un rosario de perlas multicolores
que \"rezo\" cada noche antes de dormir.
Cada una atesora esos momentos ácidos
y dulces que junto a ti viví.
Cristalinas por esos primeros instantes que
compartimos: la tarde en que te conocí, los
encuentros en casa de mamá y las noches de
apagón en que competíamos con Sherezada.
Rojo por esos momentos que aceleraron mi
corazón: la mañana en que con un poema
de Buesa me declarste tu amor, los besos,
tus expertas caricias y las noches de pasión.
Negro por esas veces en que nos invadió el
pesar: peligros, absurdas peleas, mis errores,
celos, rupturas, tu escalofriante desconfianza
y los días en que permanecimos separados.
Cada perla es un recuerdo, que guardo con
cariño en mi memoria y le pido al Creador que
me fuerzas para soportar la amarga cruz de tu
ausencia, para besar mi cruz, para besar mi cruz.
Vale DGlez.