No
Aún ronda obstinado en mi cabeza,
tu azaroso ¨no¨, que en susurro suave,
como el siseo del vuelo de un ave,
murmuraste en un dejo de tristeza.
Al irte, giraste en altivo gesto,
¿Fingido...? ¡Ya que para atrás miraste!
Y en tus ojos, suspendida en contraste,
una lágrima... niega tu denuesto.
Dijiste ¨no¨ y se que en tu corazón,
una inquietud, un estremecimiento,
se quebrantó en ti, como una ablación.
Rechazas en tu alma este sentimiento,
expulsando de tu ser la ilusión,
porque a tu criterio, soy harapiento.
algher