Soy un ser afortunado
que vive para el amor
y no me importa el dolor
propio del enamorado;
toda mi vida la he dado
sin medida y sin temor,
mucho valoro el calor
de ese momento sagrado;
el amor pleno a la vida,
desde una bella canción
o el aroma de una flor;
sufro la senda prohibida
al darme de corazón
con plenitud y fervor...