La vida es un juego de luces y sombras
sobre crujidos de butacas
y murmullos de pasillo.
Su inframundo se delata
en los tersos versos de Barbazul.
Barbablù tiene una voz
que obedece a otra época
y una boca que se crea y se destruye.
Es un pájaro de escenario.
Y no le bastan
las certezas de un telón
ni lo invisible de un traje.
¿Como ser el castillo de las siete puertas
que se abren a la música de Bartok?
¿Cómo ser paloma negra
que se arremolina en el suelo
para vencer un jardín?
¿Cómo ser la confianza helada
que entre
espejos disonantes
resucite a otra Judith?
¿Con qué palabra mágica
se reconstruye un pobre roto amor?
Así como un trémulo duelo de gargantas
le devuelve a un condenado
la sabiduría que atesora un corazón.
Las siete puertas de Barbablù logran contener
en sus hojas finales
toda la tristeza del mundo
mientras la otra mitad
aplaude su propia guerra en el palco.