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*EL TIEMPO QUE DECIDIÓ QUEDARSE*
En una mesa llena de engranajes rotos,
el tiempo estaba desarmado.
Él me dijo:
\"Pensé que mi única salida era desaparecer.\"
Yo lo abracé,
lluvia afuera, reloj de latón en medio,
y le dije:
\"Entonces quédate. No porque tengas que ser suficiente para mí,
sino porque quieras quedarte contigo mismo.\"
Me confesó que le daba más miedo quedarse que irse.
Y yo le respondí:
\"No tengas miedo, Carter.
Solo porque algo nos asuste
no significa que sea un monstruo.
A veces lo que más nos asusta
es justo lo que nos va a salvar.\"
Un beso en cada tornillo suelto,
un beso en cada tic tac que le faltaba.
\"Estos engranajes\", le susurré,
\"no se arreglan solos. Se arreglan quedándose.\"
Y el reloj volvió a latir.
No porque lo reparáramos perfecto,
sino porque por primera vez,
los dos decidimos no huir del tiempo,
sino quedarnos dentro de él.
Juntos.
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