tsarie

Rayos de brío al fin


Me encuentro inerme, enfrento el silencio y al enorme vacío. No importa qué tanto me mueva, la situación sigue siendo la misma. O eso es lo que parece.

No avanzaba porque me detuve a pensar si era plástico o vidrio pero entendí que ambos pueden romperse.

Las reliquias de alguna manera llegan a estar bajo tierra; perdidas sin ilusión. El día que las encuentran y salen a la superficie, vienen con más valor aunque tengan óxido y raspaduras.

Justo aquello me pasó: La arena cada vez me cubría más. Los vientos eran detestables. Inmersa en un lugar sin caminos sin rosa de los vientos; viviendo una parálisis.

Fue eterno y desgastante.

Aún sueño despierta con los remolinos de arena, se sentía un caos allá arriba.

Nunca tuve el plan de ser anónima, de ocultar mi nombre, y de repente todo lo que no quise vino a mí.

Odio los llamados “procesos” pero la experiencia aquella me hizo entenderlos un poco, un poco más.

Entendí que en un momento volvería a la superficie y para mi sorpresa, estoy cerca. Lo negro se va reduciendo y admito que hasta llegué a sentir cariño de aquel vacío.

Sin embargo, nada iguala a los rayos de brío, ellos me han vuelto a dar motivos. Al final, no estaban tan lejos como creía.

Atreverme era lo difícil, pues cuando intentaba avanzar parecía que se hacía más apretada y densa la oscuridad. Los muros invisibles se encargaron de sabotearme, de estrujar mis ganas.

 

Ahora quizás no me dé el sol de cara pero con sus caricias me basta. Estando ahí anhelaba no lo mejor sino algo mejor. Y hoy alcanzo a ver los rayos, luego vuelven los climas malos y mis costras otra vez sangran. Mi alrededor quiere mostrarme desde la nube más chica hasta la más grande, desde el aire fresco hasta la gran tormenta.

Ya no trato de cambiar la atmósfera, no está a mis posibilidades, de lo que sí estoy segura es que adoro a mis rayos, regresarán, lo sé.

Un día veré los rayos de brío en su pleno apogeo.