Jordan Sanchez

Seis actos

I.

El encuentro en la nada
ningún ojo se encontró con otro
ninguna palabra se llenó de ansiedad
el aire lleno de metástasis

II.

La curiosidad es rebeldía
donde los parpados quedan atrapados
en las voluntades de la humanidad
voluntad nerviosa
donde un cuerpo
se convierte en el otro
un otro inevitable 
de instante antropófago
de trampas siderales 


III.

La noche no cae
sin gravedad
sin peso
ligera como un silencio
tu mente-mecedora
los animales mentales
la noche cae
decrepita
acribillada
pero el instante
el instante
donde el sueño tartamudo
tiembla
 tiembla
 t i 
     e
        mmm blaaa
no estabas
no estaba
¿por qué el destino?
ahí 
ahí
la noche cayó

IV.

Un licor sarnoso consumido por el deseo
el alma transitada por el alma
 y el dolor del dolor trepado entre dolencias
porque la ansiedad
el deseo otra vez 
la sombra de sus actos como una luna solitaria
las soledades mirándose sin cabezas
no hay posibles causas
cauces
cosas
supone el atolondrado
supone el hombre
con su disfraz de sensibilidad
con su sensibilidad envuelta de novedad

V.

Pero la posibilidad 
el azar adictivo
la reina 
el rey
un jaque sin mate
pero la posibilidad
un trastorno humano
la ilusión sádica
otra vez el deseo
el parásito deseo
y los ojos que ahora se encuentran
el amor que se inventa
uno que se teje con hilos extraños
yo
                                                  tú
                  la multitud
el                                          destino
mientras me precipito al vacío
y mi cabeza no explota en mil pedazos
auroras  de una presencia se aproximan
ocaso por si acaso
amanecer 
puede ser
y un caballo de Troya caminando hacia nadie sabe donde

VI.

Estoy aquí
entre el murmullo de tu cabello y mis ojos
ahí donde tiembla la casualidad

yo iba a ninguna parte
pero te encontré en alguna parte

estoy aquí entre las maderas de la habitación
en horarios secretos
a las 67 de la noche
con 120 minutos
y en segundos que duran una lagrima 
frente a ti
como un museo
no un viejo museo
un museo intruso del futuro
estoy ahí donde mi genética se dispersa para llegar a ti

qué absurdo el amor
ese instante que llega a petición de nadie
ese examen de paciencia

pero sí

de repente
estás frente a mi

sin silencio

y con toda la posibilidad vertida en tus ojos.