Sonrisa sobria en un vacío
En mitad del silencio que deja la distancia,
donde antes hubo ruido, sospechas y un papel,
hoy se dibuja un gesto cargado de elegancia,
una calma madura que me eriza la piel.
Es una mueca firme, serena y bien medida,
que no reclama nada, que no busca encender
la vieja incertidumbre de una ilusión perdida,
ni el eco de unos ojos que no me supieron ver.
Sonrío ante el vacío que el tiempo va ordenando,
sin rabia en la mirada, sin deudas que pagar,
pues sé que palmo a palmo me voy recuperando
y el pecho, poco a poco, vuelve a su lugar.
No es una risa fatua, ni burla, ni desprecio,
es la sobria certeza de haberme rescatado,
de saber que mi paz no tiene ningún precio
y que el dolor de ayer por fin ha terminado.
Miro hacia el horizonte, la mente despejada,
con los versos de escudo y el alma en su lugar,
dejando que se borre la historia ya pasada,
listo para mis pasos volver a comenzar.
Autor: El bohemio puro.