Hoy escribí tu nombre
en el brazo llano y vacío de un pupitre.
Lo escribí inconscientemente
como llevado por los estertores convulsivos de tu recuerdo
que moría en la punta de mi lápiz.
Recuerda la fecha,
porque quizás un día
otro enamorado rayé con su lápiz
el lugar
en donde un día
Yo escribí tu nombre.
COROLARIO EN LA MODERNIDAD
Octubre de 2026
Hoy grabé tu nombre
en la fría y pulida superficie de una tablet apagada.
Lo hice con la precisión ciega de un reflejo,
como si la pantalla táctil fuera la piel de un tiempo que se niega,
como los últimos pulsos digitales de un eco
que se extingue en la punta de mi stylus.
Guarda este registro en la nube de tu memoria,
porque tal vez mañana
otro pulso anónimo deslice su rastro de luz
sobre el mismo píxel exacto
en donde hoy, con pulso tembloroso,
yo escribí tu nombre.