Tic, tac, tic, tac,
ya casi se acaba,
se acaba el tiempo
pero aún queda por hacer.
No se agota,
es siniestro,
listas eternas de tareas
se amontonan sobre el reloj.
Pasa el rato,
las agujas se mueven
y confío en que ya llegue
el momento para mí.
Pero no hay tiempo
para vivir mi vida.
Toca ahora hacer
lo mandado por los otros.
Se ha acabado ya el día
y no he podido hacer nada.
Claro, he hecho lo debido,
pero yo quería ser feliz.
Nunca será suficiente
todo mi tiempo.
¿Es solo algo mío,
o todos callan su sufrimiento?
Al final no importan mis lloros,
tendré que seguir cargando
lo que la vida me ha puesto
la pena de no ser libre.