Gissel Gandara

Las Garras.

​​Llegué a tu vida en horas de tristeza,

cuando creías que nadie te quería,

te di mi amor con toda su certeza

mientras tu alma otra sombra prefería.

 

​Mostraste pronto las afiladas garras,

pues fue muy corto el tiempo y hondo el daño;

saltaste al fango donde hoy te amarras,

cambiando nuestra fe por su engaño.

 

​Por esos falsos que antes te negaron,

que no quisieron tu alma en su llegada,

fuiste corriendo a ver cómo te usaron,

dejando nuestra historia descartada.

 

​Usaste mi cariño de herramienta

para subir pisando mi paciencia,

mientras crecía tu ego y tu tormenta,

pagando con desprecio mi clemencia.

 

​Mas yo me quedo justo en este sitio,

esperando el momento y la caída;

cuando te expulsen de su falso vicio,

aquí estaré al final de tu salida.