Llegué a tu vida en horas de tristeza,
cuando creías que nadie te quería,
te di mi amor con toda su certeza
mientras tu alma otra sombra prefería.
Mostraste pronto las afiladas garras,
pues fue muy corto el tiempo y hondo el daño;
saltaste al fango donde hoy te amarras,
cambiando nuestra fe por su engaño.
Por esos falsos que antes te negaron,
que no quisieron tu alma en su llegada,
fuiste corriendo a ver cómo te usaron,
dejando nuestra historia descartada.
Usaste mi cariño de herramienta
para subir pisando mi paciencia,
mientras crecía tu ego y tu tormenta,
pagando con desprecio mi clemencia.
Mas yo me quedo justo en este sitio,
esperando el momento y la caída;
cuando te expulsen de su falso vicio,
aquí estaré al final de tu salida.