Circunda el silencio en la ribera del río;
los pescadores ya no echan sus redes en el agua
Surge un susurro entre tu corazón y el mío,
que advierte de tristezas y pesares en el alma
Las embarcaciones ya no atracan en el puerto;
se acabaron las noches de vigilia en la playa
Sin el gentío en el malecón, los pasillos lucen desiertos;
ya no se escucha el crujir de las canoas sobre el agua
Ya no me escribes las cartas de amores, perfumadas,
ya no me llamas para decirme que me extrañas...
¿Por qué si te cansaste no me dijiste nada?
Ya tu ilusión se la llevó el viento frío de las montañas,
el olvido y la soledad se posaron en tu alma...
El amor se te escapó del fondo de tus entrañas.