Hay pensamientos, sensaciones,
e incluso creencias, que no
sabemos bien, en la
mayoría de los
casos si las
produce
la lucidez o el trastorno;
o una mezcla de los
dos casos para
la que no
tenemos nombre.
En España - y desde hace siglos, muchos -, lo mejor que se ha aprendido ha sido siempre a culpar al otro; se elige siempre señalar al opositor y así se repiten las guerras, las malas Independencias que nunca las son sino que se vuelven abandonos coloniales, siempre a la carrera y cobardemente - Las Filipinas, Cuba, Puerto Rico, Marruecos; Guinea Eucatorial, el Sahara y probablemente Ceuta y Melilla -. Después vienen los inevitables conflictos sociales, los Golpes de Estado y hasta los accidentes ferroviarios. Siempre ha sido España - ahí está su historia para quienes quieran comprobarlo - un país de Gobiernos castrados.