Un beso, solo un beso…
mi corazón soñaba con un beso.
Unir mis labios a tus labios
y beber, hambrienta, de tu aliento.
Un tonto anhelo,
a quien nada entrega
un amor a ratos,
que se mueve cual marea.
Tarde comprendí lo insensato
del que vuela raudo en su carrera.
Un beso, solo un beso;
mas no fue suficiente
aquí, en mi cuerpo.
Y luego quería
tu piel, tu vida, tu aliento,
y hasta tu amor infiel.
Pero solo dabas besos
que mis labios no mojaban
un suspiro en una noche
que solo era prestada.
Y tu ausencia me marcaba;
sentí vergüenza en mi cara.
Me marché muy decidida
a devolver mi razón.
Lavando mi dignidad,
pedí perdón al amor.
Recogiendo mis pedazos,
los que olvidé allí, en tu cama,
tomé un rumbo muy distinto.
Porque al final, de ti…
no quise guardarme nada.