JordiCris ✍️

Vlad Dracul 🧛🏻‍♂️(La eternidad tiene sed)

La imagen ha sido creada por IA por el autor para ilustrar la narración siguiendo la regulación sobre el uso de la inteligencia artificial en España que se rige principalmente por el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (Ley de IA). Video: Annie Lennox - Love Song For A Vampire (sub. español / English)
 
 
Vlad Dracul (La eternidad tiene sed)
 
Nació bajo la sombra de los Cárpatos,
en Transilvania,
donde la niebla aprendió a ser memoria,
fue el príncipe heredero del espanto,
con sangre de dragón y sed de gloria.
 
Vlad fue su nombre, Dracul su linaje,
hijo de un tiempo de acero y traición;
llevó sobre los hombros un pasado salvaje
y un destino de venganza y destrucción.
 
No conoció la paz ni la clemencia,
su ley fue una estaca levantada;
y el miedo, arrodillado en su presencia,
contempló su barbarie encarnizada
en un bosque sangriento de hombres empalados.
 
Los bosques se vistieron de sangre y agonía
y miles de cuerpos desafiaron al olvido;
la muerte se hizo una oscura geografía
y el viento a los cuatro puntos transportó sus alaridos…
 
Pero la historia nunca queda presa
del polvo que sepulta a los mortales;
a veces, una sombra que atraviesa los siglos,
y nos llega una leyenda que atraviesa umbrales.
 
Y entonces…, nació el conde de la noche,
señor de los silencios y el misterio,
con un castillo donde el tiempo sin reproche
convirtió cada latido en un cautiverio.
 
Ya no era Vlad, el príncipe guerrero,
ni el hombre que sembraba el sufrimiento;
era el espectro eterno prisionero del tiempo
con una sed que no conoce vencimiento.
 
Su copa no buscó ni vino ni fortuna,
su alimento era la vida derramada;
y, así bebía de los labios de la luna
la sangre de una aurora condenada.
 
Hasta que llegó el irlandés Bram Stoker
con su mente y su pluma encendida,
para abrir las puertas de un mundo sepultado
para darle a la vieja muerte nueva vida
haciendo del terror un ser amado.
 
Desde entonces, la noche tiene un dueño;
los espejos no reflejan su secreto, pero lo conocen,
como la eternidad que se alimenta del sueño
y el amor se hace abismo en lo concreto.

¿Quién fue más monstruo: Vlad o su criatura?
 
¿El hombre que empalaba por poder,
o aquel que, condenado a su negrura,
necesitaba de otra sangre para ser?
 
Quizá Drácula no tema a la muerte,
sino a vivir sin nadie que le espere;
porque hasta el más oscuro y poderoso
se convierte en ceniza si no quiere.
 
Y mientras haya luna en los tejados,
mientras la noche vista su negrura,
habrá castillos y mitos olvidados
y quizás un conde desafiando a la sepultura…
 
Él celebra el día de los muertos a diario,
y la noche es su luz y su escenario;
bajo la tierra transilvana, presidiario
de la inmortalidad, entierra calendarios.
 
Entre la historia, la mitología y literatura
un alma en pena vela su desgraciada locura
al haber deseado la inmortalidad oscura
renunciando a una vida de amor, luz y cordura.
 
¡Vlad Dracul príncipe de las tinieblas!
La eternidad tiene sed, y tú la alimentas
con cada mordisco en la yugular
y las vidas que con engaños tientas.
 
¿Serás verdad, un sueño, mito o personaje?
 
En la oscuridad de la noche los murciélagos vuelan,
entre las sombras, los ecos se cuelan;
son los alaridos de una historia sin final,
que aún se pregunta si fuiste hombre o inmortal.
 
CRISPÍN
Poema Nº176
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