Viviana londoño

Mi silencio es  armadura

 

Mi silencio es armadura y no es que tenga el alma tan dura
​No permito que la escoria ni la  aguja ajena me haga ser más dura.
No permito que tu carácter débil venga a manchar el templo donde habita mi ternura.
Guardo el alma limpia, de bondad y paz ajena a la tuya,
protejo lo sagrado con firmeza y con cordura.
​En el primer intento, mis palabra se detienen,
guardo el hondo silencio y medito con discernimiento;
dejo que la calma pura a mi pecho se devuelva
y lo escucho despacito, con el corazón templado.
​En el segundo intento, si el agravio todavía busca espacio,
tal vez ofrezca razones y una clara explicación cLida y despacio;
tiendo el puente de la comunicación con paciencia y con espacio calmado,
intentando que hable el alma con amable comprensión.
​Pero en el tercer intento, cuando el viento ya es inútil
y la sombra no comprende ni respeta la razón,
simplemente doy la vuelta y, en silencio y paso ágil,
me alejo... protegiendo intacto mi bendito corazón.