Entre el cristal
y los rayos de sol,
el tiempo se detiene
sin ruido.
Basta ese instante
para que el cielo
dibuje la calma
sin prisa.
Hay instantes
que llegan sin aviso
y consiguen detener
el ruido del mundo.
Y encontrando paz
en las cosas pequeñas,
en ese silencio
que no es vacío.
LMML