Te miré, me serví café,
volví a observarte, agarré el vaso;
por dentro sonreí, agaché la cabeza,
me senté en silencio...
Te miré, coloqué el vaso en la mesa,
volví a observarte, me acomodé en la silla;
por dentro me rompí un poco, porque te veía
pero no podía darte un beso...
Te miré, te observé, te quise...
Me juré que no ibas a ser tú, y tú fuiste...
Me autoconvencí que no me gustabas
y te di la razón aquella noche en cámara...
Te miré...
Y he visto en ti la más hermosa
maravilla del mundo.
Te miré, te vi, te descubrí y...
Te quiero...