Hoy, le pediré al viento que me lleve
Por tan solo un instante ameno y breve,
Luego tornaré a la realidad leve,
Y volveré donde la lluvia no llueve.
Me moveré donde el viento no mueve,
Y me ocultaré donde no se atreve,
Susurrar, la noche pidiendo que lleve,
A sus manos mi sueños a las nueve.
Me esconderé de la voz del silencio,
Más difícil es hallar residencia
Al mal que me lleva a la decadencia.
Gritaré inmóvil por cruda dolencia,
Más verán mis ojos, la tierna esencia,
Del mundo tornarse en un precipicio.