Cometí un error, lo supe entonces
cuando vi la forma en que te miraba.
Juré que no volvería tantas veces,
y sin embargo, de nuevo aquí estaba.
Entre disparos y fuegos cruzados
entre anhelos y causas perdidas.
Estoy convencida de que lo sabías,
lo que tu sonrisa me había causado,
lo que tu mirada había provocado,
como conocerte me había cambiado.
Pero no te puedo reprochar nada,
no hiciste promesas, ninguna farsa,
fui yo la que sola se ilusionaba,
no supe ver el filo de la navaja.
Entre traiciones y ojos aguados,
entre secretos y sendas marchitas,
estoy convencida de que lo sabías.