Bolivar Loncarich Pedro Antonio
EL ECO DEL DESVELO
Arrópame con fuerza, mi buen corazón,
para tener el amor que hoy me desborda.
Que esta fuente de energía y de bendición
olvide los rencores que el alma recuerda.
Cuesta mucha humildad el pedir perdón,
tu vida es mi vida con dulce desvelo.
Comparto mis días y elevo una oración,
buscando en Dios su infinito consuelo.
Hoy voy con el ánimo entero a tu encuentro
sacando las fuerzas de donde no hay nada,
voy directo a la puerta que habita allá adentro
para pedirte perdón por la culpa pasada.
Al fin cara a cara se apaga el dolor,
el puente se cruza y sana el pasado.
Se abre la vida a un tiempo mejor,
con el perdón que nos hemos otorgado.
Siempre mirando al azul del cielo,
en medio de la mayor oscuridad,
la meditación me regala consuelo
para entregarte mi fe y mi bondad.
Pedro Antonio Bolivar Loncarich