Una vez le dije:
\"A donde vayas, iré,
donde tú vivas, viviré,
tu pueblo será mi pueblo,
te cuidaré por el resto de tus días\".
Y él me respondió bajito:
\"No hagas ese sacrificio por mí,
soy un desastre
y temo fallarte\".
Yo insistí,
porque cuando una ama, no mide, no calcula, se arriesga!
pero su indecisión
fue haciendo que mi ilusión
se fuera perdiendo poco a poco.
Pero volviste a encender la esperanza:
\"Vendré\", me dijiste,
\"yo iré a tu lado\",
y con todo afán
me apresuré en preparar tu llegada,
contando los días y las horas,
soñándote en mi puerta.
Mas ese día no llegó,
porque antes de venir,
me dijiste adiós:
\"No nos hagamos más daño\".
Lo di todo,
pero para ti no fue suficiente,
y entendí al fin
que no era que yo diera poco,
sino que tú no sabías recibir tanto.