Caminé entre las sombras de las letras.
Sorprendidas, buscaban mi sombra para conversar.
Miré para todos lados si encontrar la mía.
Hasta que un signo de interrogación preguntó:
--¿Dónde dejó su sombra?
-Es requisito traerla.
¡De no ser así! ¡Al calabozo!
--Perdón, no sé dónde quedó.
--¿Qué es lo que hace aquí?
--Entré, queriendo saber escribir poesía.
Oh, sí. Su sombra lo espera a la salida,
Cargada de letras y con su nueva identidad.
Sólo qué podrá usarla hasta que muera.
¡Pero vaya por su sombra!,
Es la del Poeta, que aún, no ES.
¿Si quiere regresar? Sólo mueva el tiempo al revés.
¡Le parecerá capricho y, sí lo es!
Pues tiene la libertad de la imaginación.
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Salvador Santoyo Sánchez
30/10/2026