Por los años pasados, que no todo el mundo puede expresar.
Por mantener intactas sus ganas de aprender y su curiosidad.
Y ser la musa vida, la que les empuja a la insatisfacción de querer saber siempre más.
Por el tiempo que les ha sido concedido y por el camino que aún les queda por conquistar.
Por ser conscientes de estar vivos de milagro y poderlo contar.
Por saber que la muerte en cualquier momento les puede visitar;
y por ello, salvo obligaciones, lo único que existe es el presente, y en el presente conscientes de verdad.
Por ser como son, ellos mismos, sin nada que demostrar...
Son afortunados y van a por más.