Ven conmigo,
Caminar tus senderos con sumo cuidado y atención, Es como ir de la mano junto a él y tu palabra es la brújula fiel,
Tu pueblo es un sendero de gracia, de amor y de miel;
Escucharte es abrir los sentidos al eco de tu voz
El servicio es entregar el latido al conocimiento de la verdad.
Servirte no es carga, es honra y favor,
es ser en la tierra el reflejo de tu amor;
es tenderle la mano al que triste va,
llevando el consuelo que Cristo nos dio.
La fe es el escudo que alumbra nuestro andar,
la roca firme en medio del mar;
El gozo es la gracia que sostiene la obra y la ley,
y la sabiduría es la corona, la paz de la ley.
Es tiempo de gozo, de ir a predicar,
las buenas nuevas que brotan del la verdad, es tan profundo como el mar;
llevar de puerta a puerta, de pueblo en pueblo y ciudad en ciudad la hermosa verdad,
Acompañada de quienes llevan el mensaje de esperanza, voy
sembrando en las almas la semillita de bondad, esa que da la gran libertad.
Comprendemos lo que es tener mansedumbre en los labios y ardor en la voz,
contar los promesas del reino de Dios;
ser sal en el mundo, enseñar con la lumbrera a cantar,
Como un faro encendido en medio del mar.
Oh, Padre bendito sea tu santo nombre, pon fuego en mi ser,
hazme fiel en la prueba, íntegra en el bien;
que mi vida entera sea un honra a tu honor,
sirviendo con gracia, justicia y amor.
Autor: Viviana María Londoño Mazo