Huele a cempoaxóchitl, a copal y a incienso
sobre la mesa el mantel colorido
las flores en sus jarrones no pueden faltar
una bandeja de talavera contiene la fruta
hay pan, agua, dulces y también hay licor
las velas encendidas iluminan los retratos
de familiares y amigos que ya no están
en alto y de sereno y dulce mirar
las manos castas unidas con fervor
la Guadalupana invita a rezar
estos días las ánimas vuelven atrás
los que no pudieron nacer
longevos cuyas historias
murieron junto con ellos
enojones y alegres
todos por igual
en éstos días visitan la faz
No es con ruido ni elaborado disfraz
celebrarlos no es creerse guiones
de películas hechas para lucrar
estar cerca de ellos es frente al altar
sentarse con otros y empezar a contar
aquéllo que vale la pena imitar
compartir el recuerdo ya sin rencor
sonreír con su enseñanza al pasar
por cuanto inevitable ese paso es
y solo en vida se puede enmendar
el rumbo insensato, cansino y penoso
de una existencia carente de paz