Lincol

REFUGIO

 

A veces
escribimos
lo que no decimos
y lo que lamentan los labios.

Una lágrima flotando
en la bruma del tiempo
en fragmentos de segundos
se hacen eternos.

No hay huida
y ese sabor amargo
de su libertad
se filtra en la escritura.

Y en esta peregrinación
las palabras
encuentran refugio
que el tiempo no supo borrar.


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