Cuando lo profundo por su esencia, universal por lo que cuenta e identificable por su generalidad;
da lugar a palabras o versos capaces de decir mucho con poco...
Y el eco de las letras escritas o de la palabra hablada, deja su onda y encuentra su resonancia justa...
Aquello que se dice o se escribe cobra vida al calar en la propia piel de los demás.
Y así, porque no por mucho hablar se dice más, como no por poco escribir se cuenta menos:
cuando el eco de pocas palabras encuentra su justa medida y la onda se expande en el interior de quien la recibe...
el equilibrio cobra vida y el mensaje se vuelve universal.