El dolor de caer
y retumba en el ser.
Arde el corazón humilde
por culpa del no tener.
Se odia y cae,
desea ser mejor.
Corazón atravesado
por el blanco sable.
Dolido no deja el amor sostenido,
rojo agudo deja el sentido.
Caído del árbol bendito,
es herido el deseo fino.
Rojo el dolor deja,
deseando un temor que se centra
en el alma pura y sencilla
que llora por la libertad eterna.
Llora el corazón.
Rojas gotas de sangre caen
del humilde sentimiento que llega tarde.
Olvidarlo no es del pasado,
simplemente no es amarlo.