Por los montes del azar
Don Señor se fue a cazar.
Lleva el alma zaherida
y un silencio por hablar.
No busca ciervos de plata
ni aves del alto cantar,
solo una traza de gemido
que el jaral quiere ocultar.
Los cuervos de la locura
su nombre quieren graznar,
mientras el viento perjura
que ya no ha de retornar.
Las escarchas de la noche
le aconsejan regresar,
que quien caza por derroche
se pierde en el caminar.
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