Nada podrá evitar jamás que escriba,
ni impedir que empuñe mi pluma;
la palabra será siempre mía
y contará de mi vida cada aventura.
Luces y sombras que brillan o se apagan,
risas y llantos que despiertan al alba,
caricias al alma, abrazos que amparan,
y heridas calladas que el silencio guarda.
Despierto en días donde la luz brilla,
el color es cálido como lo pinta una hoguera,
donde suena alegría en cada rincón
y confío en el mundo que me rodea.
Otros amaneceres me congelan por dentro,
un invierno seco me congela el pensamiento;
suena el vacío, suena el silencio
y los colores fríos me matan de miedo.
Y así sigo caminando,
con rimas y sombras,
amor y dolor,
esperanza, desconsuelo,
ternura o rencor ...
Pero por encima de todo
está la palabra,
compañera de vida,
amiga que sana.