No decir nada.
Aprender a mirar el plato
como si fuera de otro.
Pesar la llave en la mano.
Ver la puerta
tapiada.
Doblar la camisa.
Guardar los nudillos en los bolsillos
para no tocar lo que se rompe.
Tirar de la puerta.
Soltar el pomo despacio.
Oír el chasquido.
Antonio Portillo Spínola ©