Quebrar podrá la edad su paso duro,
y el tiempo, con su marcha sorda y muda,
borrar la luz de aquella fe desnuda,
y deshacer en polvo el mármol puro.
Mas no podrá su soplo airado y vano
vencer al alma que a buscarte aspira,
ni el hielo de la muerte que suspira
podrá apartar mi mano de tu mano.
Si el mar devora el rastro de los años
y el viento desmorona cuanto miro,
persiste el eco vivo de tus pasos.
Venceremos al tiempo y sus engaños:
vivirá de mi amor cada suspiro
cuando el reloj se rinda en nuestros brazos.