Los Cañaguates en primavera y el
amor de su gente en septiembre.
Los Patios son la gente,
y la gente es amor,
y el amor es brillo,
y el brillo es luz.
La luz brilla en el firmamento
y en el firmamento está el sol;
el sol es calor
y el calor es un clima de paz.
Tranquilidad que habita en los árboles,
porque los árboles son paz,
la paz que vive en mí,
y de mí nace la bondad.Los cañaguates pintan de amarillo
la ciudad en septiembre,
primavera llena de amor,
aires de una hermosura eterna.
Es una luna de miel constante;
los enamorados viven el uno para el otro.
El amor es el sentimiento que da paz,
en este municipio unido por el corazón.
Amor entre vecinos, respeto y fe,
porque la bondad está en ayudar,
y ayudar es, simplemente, Los Patios.
Amo este lugar,
porque el lugar es mágico,y la magia es la belleza natural.
La naturaleza conmueve mi alma
y mi alma me lleva a reflexionar
sobre el paraíso celestial.
Lugar histórico donde habita la memoria,
restos de civilizaciones poderosas
que buscaban evolucionar.
El mundo ha avanzado sin descanso,
pero evolucionamos gracias a esta tierra,
cuna de la humanidad primitiva.
Mastodontes y dinosaurios
que antes de su extinción
fueron los dueños de este suelo.Gigantes fuertes que vivían felices
gozando de esta naturaleza celestial.
Sentimiento.
En esta bella lírica hablo sobre el fenómeno primaveral de agosto y septiembre, donde los cañaguates florecen. Le hablo al amor, a la vida y a la alegría; hablo de que es curioso que, en el mes del amor, florezcan flores amarillas alrededor.