NATALIA BRONSTEIN

EL ARTE DE LAS RUINAS

Siento el arte en mi cuerpo

como abrojos prensados en mi piel,

perforando mi coraza

como si esta no fuera más

que endebles capas

del más fino algodón.

 

Solo aquel que tiene la delicadeza

de saber contemplar el alma de alguien más

es quien saca la esencia de las palabras

y la imagen de un sentir tan vulnerable.

 

Cuán afortunada soy

de poder embriagar mis manos

con las letras de mi alma.

 

Cuán grande es el valor

de transformar lo intangible del alma

en el papel.

 

Sé que mi arte es sombrío y desgarrador,

pero hay personas que al estar en la oscuridad

vemos con más intensidad

el brillo de las cosas,

lo sutil de los detalles

que se esconden en la tristeza

y en los pliegues del infortunio.

 

Porque también hay belleza

en aquello que está dañado,

en aquello que algún día floreció

y que con el tiempo fue corrompido

por la inmundicia.

 

Por eso mira más allá

de unas hojas adoloridas,

contempla la sutileza de la inestabilidad,

el intrincado territorio de la sinrazón.

 

Quizás entonces comprendas

que no todo lo oscuro está vacío,

que no todo lo roto ha perdido belleza

y que precisamente en estas grietas

es donde el alma encuentra la forma

de hacerse visible.

 

“Un arte cuya grandeza permanece intacta 

incluso cuando aquello que expresa 

está destruido”.