A Panamá la Vieja.
Aurora de la gran conquista hispana,
Portadora de grandes tesoros
Rodeada por un mar con decoros,
Mezclando agua y fuego en su caravana
Avanzada de la España lejana,
Se levantaba la ciudad en coros,
Con la fortaleza de muchos toros,
Pregonó el heraldo por la mañana.
A orillas de sus costas cuantos peces,
Es la afortunada ribera istmeña,
Que ha resistido al incendio tres veces.
Un soplo de fragancia panameña,
Que daba descanso durante meses,
A las aves del amo de Cerdeña.