Mientras la guerra sentencia a los vulnerables, la élite nutre su schadenfreude con la desgracia. Pero nosotros vivimos con hambre de algo más.
Soy un soñador como Lennon. Rechazo el sistema como Dylan. Vivo bajo la filosofía: All you need is love. Me opongo al racismo como Luther King. Defiendo mis raíces como Rigoberta Menchú.
No he sido ni seré el único que sueña con un mundo sin fronteras, sin guerras y sin violencia.
Si la esperanza sigue viva… el amor también lo hará.