Conozco a la mujer fuerte
en la casa donde es dueña.
Es la casa con que sueña
su familia caída en suerte.
Al hijo hombre le da fe,
a la pequeña cariño,
ternura y amor al que es niño
y al esposo quiere ver
pelear la vida de frente.
La casa es su territorio,
el corazón su oratorio
y su esperanza una fuente
de ilusión y de alegría
para todos sus parientes.
Hasta ella llegan gentes
buscando urgente una guía
de solución de problemas,
de convivencia en familia,
de paz que a todos concilia
y erradica tantas penas.
Ella se mantiene firme
aunque un temor manifiesta:
que en la vida que le resta
no pueda gozar de su estirpe.
Requiere a su compañero
amparo que necesita;
que a todos seres visita
lucha, pena y desconsuelo.