Fue en el silencio
donde comencé a amarte
en ese instante, eterno,
donde la palabra
se convirtió en poema
y el papel
en la seda de tu piel.
Y fue allí
donde aprendí
a escribirte
y acariciarte sin tocarte
en ese silencio
sin despedidas
que aún espera su momento.
LMML